Escribir en varias lenguas: una experiencia personal

Escribir en varias lenguas: una experiencia personal

Ya he abordado la cuestión de la escritura en varias lenguas y sus repercusiones en la definición de literatura nacional y su relativo canon literario. Lo que hoy me ocupa es la forma más directa de esta reflexión general. O sea de escribir en varias lenguas, una experiencia personal como escritor.

Santa Marta

Santa Marta

El próximo domingo será presentada Santa Marta. Improvvisazioni di vendetta creativa.  Es mi primera novela en italiano, una novela escrita a cuatro manos en realidad (no quiero olvidar a mi amigo y coautor Ugo Splendore).  No se trata en realidad de mi primera obra en italiano. Escribí un ensayo ya casi 10 años y por lo tanto poseía cierta idea de la dificultad, del riesgo y de la escisión e integración identitaria produce este ejercicio. 

Reinterpretación

Entre las dificultades sobresalen, a mi juicio y sobre todo en mi experiencia, dos distintas y a la vez entrelazadas, interconectadas. La primera dificultad reside en la reinterpretación de la realidad. Si es cierto que cada lengua, en el desarrollo de su gramática, sintaxis y desarrollo, despliega una comprensión particular del mundo, verificable en el uso, en la expresión de la misma, adueñarse de esta visión de la realidad puede ser una tarea no fácil.

Poco importa el grado de dominio de esa otra lengua. La cuestión es que no siendo en mi caso innata, o mejor no siendo el resultado de haberla mamado desde la infancia, la fase constitutiva de la representación del mundo, me ha sido necesario desarrollar un mapa de analogías y también un sentido ritmico. La lengua, incluso escrita, es un ritmo del mundo. Un bilinguismo tardío remite a problemas de este tipo. Un bilinguismo fundacional propone otro tipo de escisiones personales, no sabría decir si más o menos acentuadas, más o menos sufridas.

Código

La segunda dificultad está constituida por el código. Si a todo lo anterior se añade la necesidad de realizar una obra que amalgamase estilos y procedencias diversas, sobre todo lingüísticas. La experiencia de escritura del ensayo me sirvió limitadamente. Dos formas y dos códigos, dos ritmos distintos. Dos objetivos no idénticos, constituían la conexión y la separación que representaban el límite de utilidad de la anterior experiencia. Representar el mundo, o la visión del mundo si preferimos, otra cosa no hace la novela a pesar de todos sus géneros, en una novela presupone un código parcial y al menos mínimamente aparcelado, apropiarse de esta forma ha constituido otra dificultad o para los positivistas, un desafío. Un esfuerzo constante de reescritura que no dudo me ha hecho mejor escritor. 

El riesgo pues estribaba en no alcanzar la necesaria propiedad de la lengua, fracaso en el intento de comunicar la propia visión en una nueva lengua y en un código concreto. En pocas palabras, el riesgo era fracasar como escritor. Reconozco que el apoyo factual (y no solo) de Ugo splendore ha sido determinante para superar este escollo.

Escisiones

Recupero la escisión como una de las claves de este trabajo. La primera inevitable escisión se da en la pertenencia: ¿a qué literatura pertenece Santa Marta? ¿A qué literatura pertenece el autor? ¿Y cuando los autores son dos? En otras entradas he intentado dar una respuesta a estas preguntas. Quizá sería mejor decir que he puesto sobre la mesa las dificultades, las paradojas de ampliar o restringir estas categorías. Desde mi punto de vista este una indeterminación personal.

No creo que pertenezca a una sola categoría sino a un conjunto de categorías transversales en procesos de autodefinición, no sin problemas o contradicciones. Una escisión permanece sin embargo en el ánimo, porque el riesgo inerente es el de ser un “extranjero” permanente. En definitiva, alguien ajeno a cualquier universo de referencia, siempre otro, excluido, rara avis. No es una cuestión marginal porque representa en definitiva una dificultad añadida para el reconocimiento de la obra e incluso para hallar el propio “lector”. Una escisión que supone el riesgo de una especie de exilio antes incluso de pertejecer a un mundo, la entrada directa en un limbo.

Reverso

Por reverso esta escisión personal entre diferentes pertenencias sin reclamar una como esclusiva lleva consigo el germen de una integración más amplia en una Weltliteratur. En otro sentido ambién desde un punto de vista personal y de vivencia, una integración identitaria en círculos más amplios. Si como he dicho antes cada lengua lleva en su seno una visión diferente, incluso solo levemente divergente de una matriz general, la superposición de varias lenguas supone ampliación y mayor profundidad. La integración no es solo en una comunidad transnacional de individuos, sino, y quizá sobre todo, en una comunidad de entendimiento del mundo. Una comunidad de visión de la realidad, de interpretación del mundo mucho más compleja y polifacética. No está exento esto de la necesaria dosis dialéctica, al contrario empuja esta dialéctica a nuevas perspectivas y carriles. 

Conclusiones mínimas

En definitiva, escribir Santa Marta ha implicado para mi un aprendizaje intenso y extenso. Un acto que ha comportado una resituación personal en un marco que se ensancha y se encoge y al mismo tiempo se hace profundo, rico y complejo. Me recoloca en un exilio por un lado, en una amplísima comunidad por otro. Me acoge en el seno, al menos potencialmente, en otra y me coloca en el borde extremo de la adquirida y la natal. En todo caso me parece que escribir en varias lenguas es una experiencia personal irrenunciable.

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