De resistencia y huida

De la resistencia y de la huida

Con frecuencia se piensa que la literatura representa dos modos de relacionarse con la realidad a través de la ficción. Modos que son la resistencia o la huida. Personalmente dudo de una distinción tan maniquea, que temo refleje más la posición vital que una posición literaria o una forma textual.

Literatura y resistencia

De resistencia y huida

Encontrar en un texto motivaciones para resistir intelectualmente o anímicamente  a una situación difícil me parece que es una opción exclusiva del lector. Algo parecido a un transfer, la colocación fuera de nosotros mismo de la necesidad de romper un bloqueo, de hallar una respuesta o, incluso, de hallar la respuesta que no podíamos darnos por los motivos que sean.

La cuestión fundamental es este fuera. No se trata de responder directamente a la dificultad, resistir quizá con una serie de acciones, sino de hallar una consolación o la confirmación de que, al menos en el ánimo, no hemos caído. La resistencia que hallamos escrita en las novelas sirve como autojustificación y con frecuencia ahí se queda. Buscamos un chupete.

Escribir la resistencia no es un mero vuelco. No se trata de una posición simétrica. Porque si por una lado esta resistencia no es más que una ficción. la construcción de una respuesta ideal que puede estar muy lejos serlo, una apelación emotiva al encuentro de lectores en búsqueda de, precisamente, respuestas, propuestas.  Escribir la resistencia puede ser una respuesta personal aun situación personal, no necesariamente análoga, mucho menos sincrónica con le lector; llamemos a lo universal para superar la cuestión, ¿de veras la resistencia en cada caso, en cada época puede apoyarse en lo universal? Yo creo que la resistencia se une con fuerza a las circunstancias, a las formas, a lo que colocamos como fulcro del problema, lo cual explica la multiplicación de la resistencia  en múltiples géneros literarios (o quizá solo en las formas de la literatura (de la poesía a la ciencia-ficción). 

Escribir la resistencia es tan posible como leer la resistencia. Lo que pongo en duda es que la resistencia sea real más allá del texto. 

Literatura y huida

En épocas difíciles la huida es una solución. La literatura como escape del mundo, la literatura de evasión. Quizá no existen. Si la huida se caracteriza por rehuir la realidad, por buscar un refugio alternativo a una realidad sofocante, entonces no hay una gran diferencia con la resistencia libresca. La huida es el rechazo de una responsabilidad que la asistencia en vez, cuanto menos en forma ideal, acepta y asume, sobre el presente y el futuro. Es más la huida representa en su extremo la negación de presente y futuro. 

La huida en la literatura no precisa pues de un texto definitivo, ni de un género. El lector precisa todo lo más un tono o un circunstancia ajenas a la propia.

Conclusiones mínimas

Escribir la huida es pues una cuestión de acento, de tono, que de intención, de argumento, de género, de ambiente o de condición. Escribir la huida evita cualquier dilema moral colectivo, cualquier ética, y si está presente tiene la característica de lo anecdótico, la fuerza de lo inconsistente bajo la forma de lo trascendente, porque de otro modo la huida se trunca. Acaso la huida necesita una sola cosa: no presentar soluciones. Incluso al crítica ha de eliminarse. Si la resistencia es cuestión de permanencia, la huida es cuestión de episodios. Siempre que la huida no sea permanente. así pues para hablar de la resistencia y de la huida hay que examinar el conjunto que forman. En ese caso quizá huida y resistencia acaban por unirse en una solución voluntaria.