La imposibilidad del comentario único

La imposibilidad de un solo comentario textual

La imposibilidad de un solo comentario de texto nace es algo que debería parecernos evidente. 

El comentario de cualquier texto parte del sujeto que lo realiza, lo que implica necesariamente dosis de subjetividad. Cada sujeto, para desplegar un comentario de texto podrá sobre el hipotético tapete una parrilla compuesta por elementos diferentes:

Una serie de competencias como lenguaje, conocimientos generales, lecturas previas, realización previa de otros comentarios, capacidad expresiva…

Una serie de conexiones externas como clase social, historia personal, historia familiar, edad, sexo, localización, disponibilidad de conexión analogica y digital, disponibilidad de confort material…

Un surtido di constituyentes sociales como pluralidad de la sociedad en que vive, religión, ideología, identidad, política, identidad sexual, existencia de libertad individual y colectiva…

Múltiples lecturas

Podría parecer que todo esto se queda en lo que constituye el complejo constructo de la identidad personal. Cabe decir que esta no existe sin una sociedad de referencia. Es decir sin un contenedor colectivo en el que moverse. En esta descripción tan general, sin embargo y con frecuencia, nos movemos en un arco auto referencial. Es decir, reconocemos el propio arco como un marco universal y en ese modo creamos una distorsión de la realidad.

La imposibilidad del comentario único

Por ejemplo, la lectura de Historia de dos Ciudades de Dickens producirá comentarios diferentes según la clase social, la edad y el lugar de residencia: de las clases altas de de media edad de Nueva York a los jóvenes residentes en los suburbios de Lagos. El comentario resultante no podría ser el mismo. Podemos cambiar el libro Mujercitas, de Louisa May Alcot. Este no producirá jamás la misma lectura entre los jóvenes anglosajones del 1868 que entre una joven emancipada, quizá homosexual, del Asia contemporánea.

Superposiciones

La multiplicidad de superposiciones que las tres parrillas pueden dar como resultado describe la multiplicidad de los comentarios posibles. Comentarios que crecen en esa otra dimensión temporal (cronos) que añade la diacronía y todos sus derivados.

La resultante más interesante, sin embargo, es la que genera la multiplicidad de comentarios posibles. Esa multiplicidad de N recreaciones literarias partiendo de un mismo punto focal y la necesaria aceptación de una pluralidad de miradas sobre el texto. Una pluralidad que hace de un texto un universal en un sentido a la vez antiguo y nuevo, re-dimensiona el canon en favor de una categorización más amplia y a la vez resulta mayormente inclusivo a la par que regenerador de las literaturas ya sean estas generacionales, nacionales, de clase, de idioma, de sexo y de género (en su polisemia). Ahora está más claro, al menos por lo expuesto, que es imposible un solo comentario de un texto, cualquier texto.

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