La manzana del cambio

La manzana del cambio

Por una casualidad he concebido este articulo quien tiene por objeto la manzana, mejor aún, la manzana del cambio.

La manzana del cambio
Alan Turing

Una asociación de ideas casual que nació al leer algunos materiales sobre Alan Turing . La lectura me sugirió las conexiones que pretendo ilustrar a cerca de la manzana y su valor como objeto catalizador de una cambio radical.

Para empezar sitúo a los 4 protagonistas de esta red singular de conexiones:  Eva, el personaje bíblico; Isaac Newton, el matemático y físico; Blancanieves, el personaje de cuentos; y Alan Turing, el matemático de mil intuiciones geniales.

La manzana del cambio: mito y folclor del mal

Esa manzana que ya desde el inicio bíblico (poco importa si en realidad no se trataba de una manzana) es un elemento ponzoñoso y dañino. Aunque no siempre en la misma medida. Para Blancanieves y Turing son la puerta de la muerte. Por suerte para Blancanieves la suya es solo aparente o transitoria. Para Eva (y también para Adán), sin embargo, es el daño es diferido, implica sufrimiento futuro y perpetuo al haber trasgredido la regla no comer el fruto del Árbol de la Ciencia. El mal se hace presente y golpea porque no estamos preparados para absorber su presencia ni sus implicaciones,

De un manzano y su fruto caído parece que Newton obtuvo la inspiración suficiente para alcanzar el ápice de la Revolución Científica. De ahí en adelante nuestra vida en este planeta cambió para siempre.

En formas diferentes la manzana indica el acceso del mal a la vida de las personas: muerte y sufrimiento. Su consumo marca un momento a partir del cual el cambio es radical y para peor. Desde este punto de vista el papel de Newton es el de revertir el modelo. Newton restablece la dignidad del fruto haciendo de él la clave de acceso a la ciencia y a una revolución que marcó un cambio de nuestras condiciones de vida, alejándonos, como consecuencia de los sucesivos pasos de esa revolución, de la muerte. 

Pervivencia del mito

Si el mito pervive en múltiples formas o puede conocer su reverso, no es menos cierto que el folclor se apropia de las imágenes para crear nuevos significados. Turing y Newton, ambos con una manzana del cambio que modificó para siempre sus destinos se convierten, involuntariamente, en símbolos de símbolos. Dos narraciones distintas sitúan el logo de Apple, firma informática, en relaciona Newton y Turing. Dos hombres cuya contribución científica de primer orden se tramiten en la imagen de una manzana. El fruto deviene símbolo de una empresa, de una nueva revolución. La manzana del cambio aflora otra vez. Mientras tanto Blancanieves (1937) había dado una imagen pop del bien y del mal.

La manzana del cambio y el fin de la inocencia

Eva, Blancanieves y Turing, cada cual con su manzana, encarnan también el fin de la inocencia. Eva pierde la inocencia y el sumó virginal del Paraíso ofreciendo su manzana. Inocente en cuanto sus implicaciones, culpable de haber transgredido la única norma establecida. el conocimiento trae la muerte. al mundo. 

Blancanieves  pierde su inocencia personal al morder la manzana. no distingue el mal si este se disfraza, no conoce la desconfianza, condición que cambia a partir del mordisco. también pierde su inocencia virginal al ser rescatada por el príncipe. 

Turing es sin duda el caso vuelto del revés. Si aceptamos la leyenda, en el momento de morder su manzana colma de cianuro que él mismo había inyectado (curioso el parecido con la narración fílmica de Blancanieves) ya había perdido cualquier inocencia. Personal, sexual, científica, moral y personal. Con seguridad fueron pérdidas naturales en el curso de su vida, como en la de cualquier otro ser humano, aunque en su caso la sociedad determinó un peso agravado que le condujo al suicidio.

La manzana del cambio y el género y el sexo.

No creo que pueda obviarse el lazo que une la manzana del cambio a la esfera sexual. La pérdida de una virginidad, metafórica o real, se concentra sobre una condición de género (femenino) o de identidad sexual que se considera desviada de la norma. Esto sugiere también una conexión fuerte entre la imagen de la manzana y la norma. El nexo género punición está implícito y la excepción a la norma del cambio (cambio positivo) está en manos justamente de Newton, un hombre. Creo asimismo que Turing fuese plenamente consciente de todas estas valencias cuando, supuestamente, eligió una manzana para suicidarse. Un hecho que confirmaría una lectura sesgada de la historia del fruto y su conexión con un cambio radical negativo: privación, dolor, sufrimiento y muerte.

Conclusiones mínimas

En definitiva una manzana de cambio nos acompaña en varias formas, no siempre evidentes a primera vista. Su valencia negativa, un cambio a peor, se agudiza si orientamos al mirada hacia el género. Su valencia de cambio radical se confirma en todas las historias en las que interviene, siempre legendarias, míticas y folclóricas. lo cual da peso a su componente metafórico atemporal. En cambio una lectura cronológica  nos aporta una visión de sus cambios relativos, desde una esfera religiosa a una comercial pasando por el folclor.