Tres asuntos con el lenguaje

Tres asuntos con el lenguaje

La cita electoral del próximo domingo me da ocasión para hablar de lenguaje, palabras y memoria. Mientras sopla el viento del nacionalismo y las fuerzas de ultraderecha suman consensos es oportuna una reflexión sobre el lenguaje y el léxico en la política y en la sociedad. El léxico, el lenguaje tienen la propiedad se sobrevivir al tiempo, pervivir en la memoria. Y el lenguaje, el léxico no solo describen el mundo, lo conforman. Hablaré entonces en esta entrada sobre tres asuntos con el lenguaje; a titulo personal, como siempre.

Trazando un discurso  

Teniendo esto en cuenta y pensando en el voto que se acerca, creo que se podría hacer un experimento. un experimento que me ha sugerido el último libro de David Bidussa (Me ne frego, Chiaelettere 2019). Es simple, consiste en trazar en el tiempo el discurso, el léxico del lenguaje político: cuándo se usaba, cómo, qué léxico, las circunstancias en eque se usaba. Creo, algo aprioristicamente, que será un ejercicio fácil de realizar, quizá difícil de digerir

Tres asuntos con el lenguaje

Algo que será fácil de ver es que este tipo de discurso se repite en el tiempo sin alteraciones sustanciales. Es un lenguaje que pervive. Se esconde, si es preciso, dentro otros lenguajes a la espera de su momento. Cuando el lenguaje, su construcción, el léxico, decaen entonces es su momento. Se evidencia el carácter emocional, directo, esencial e incluso rudimental en su construcción y en sus palabras. Al manifestarse de nuevo está ya legitimado.No es un proceso inverso. Noi se trata de enunciar y después legitimar el discurso. Cuando el discurso vive ya está legitimado, justamente porque su carácter es emocional, instintivo y directo.

Conviene pues recordar este tipo de lenguaje político, trazarlo en el tiempo y ver, a veces con sorpresa, quién lo está usando. La capacidad de moverse en el espacio, en los espectros de la política, no deja de ser una de las formas de su vitalidad.

La segunda es que será más fácil hacer este análisis en la historia de una comunidad, que aplicarlo a cada una de nuestras biografías. Eso es algo mucho más doloroso. La lucha con el “fascista interior” es tan perturbadora que con frecuencia la ignoramos o sucumbimos, pensamos que es lícito, que un discurso “normal”.

Pérdida progresiva

Las cosas pueden ir peor aún en un mundo emotivo que elude la crítica y la autocrítica  a través del lenguaje.  Si es cierto lo que algunos índices sugieres, esto es una progresivo empobreciemiento del léxico general y un reducido léxico de uso (¿se puede hablar de deficit lexical como de una aspecto del analfabetismo funcional?), entonces estamos ante una situación critica, al menos a mi entender. Con una disminución del léxico tenemos una progresiva disminución de la descripción del mundo, de su conformación (es decir, ajustar, concordar algo con otra cosa). resultará mucho más efectivos incluso seductor, un discurso emocional. No importa si este tiene o no capacidad propositiva o analítica o ideal. Lo que que sí tiene es capacidad evocativa y formativa (es decir la capacidad de hacer que algo empiece a existir). 

Tautología

Dos aspectos en apariencia separados que sin embargo deben considerarse juntos. Su repercusión amenaza a corto y medio plazo, al menos. A mi juicio estos aspectos mantienen una relación formal con el aprendizaje de la escritura, siempre menos practicada como un momento reflexivo y expresivo, y con la lectura. Mantienen relación con la percepción del mundo y su interpretación sobre bases autovalidantes que no requieren reflexión ni reconstrucción verbal. Son frases del tipo “es justo porque es bueno para mi”, cuando bueno toma el lugar de satisfactorio, pues no se ha reflexionado sobre le termino bueno ni sus implicaciones hacia los demás y hacia si mismo e a lo largo del tiempo.

No me parece casual la dificultad de uso del subjuntivo o de construcción de periodos hipotéticos, de bifurcaciones de las líneas de narración. Cuando el léxico queda reducido a un presente perenne o a un futuro a breve plazo, dado siempre por seguro.

Conclusiones mínimas

Llego al final de  esta reflexión algo deslavazada sobre tres asuntos con el lenguaje, cosa no rara en este blog, reiterando una preocupación común a los tres. La carencia de una sólida base hace de nuestro lenguaje pobre e deficitario para describir y comprender la realidad, abriendo las puertas a formas  y discursos capaces de solicitar la activación mecanismos emocionales  e irreflexivos, En esta situación el lenguaje ya no efectúa una tarea de filtro cognitivo, sino que deviene parte consustancial de una simplificación artificial y empobrecedora de la vida.  Subrayo una vez más la sutil  conexión entre las formas del lenguaje político, el empobrecimiento del lenguaje y la pauperización de las perspectivas vitales.

Categorías