El recalentamiento de Greta Thunberg

El recalentamiento de Greta Thunberg

El gran tema del año es, sin duda y ya lo anunciaba Paula Corroto @PauCorroto, es el recalentamiento global del planeta y de consecuencia Greta Thunberg. Es más, osaría decir que el recalentamiento de Greta Thunberg va a robar muchos titulares aún.

El ecologismo

No deja de ser curioso, al mismo tiempo que alarmante, que el calentamiento del planeta y el deterioro ecológico del mismo daten de los años cincuenta. Con mayor vigor se plantearon estos problemas y el surgir de una incipiente coincidencia ecológica de los años 60 y 70. Alcanzaron su clímax en los años 80. A pedir de esa década, coincidiendo con el auge de políticas liberales y el inicio de la globalización, perdieron pujanza. 

Las reinvindicaciones ecologistas. igual que las reiteradas advertencias de múltiples comités científicos sobre el problema, fueron desoídas en forma sistemática ya sea por el mundo económico, ya sea por la dirigencia política. No es asombroso. Sobre todo a partir de los últimos años 70 el confín entre política y economía tienden a disolverse, creando una situación del todo adversa a consideraciones no utilitarísticas. La misma situación que coloca a la dirigencia política en una necesidad constante de consenso inmediato, que mal casa con consideraciones generales o sobre el bien común.

El calentamiento global pue son es una tema nuevo. Ahora es una tema urgente tras decenios de inacción. No es una opinión, es un hecho.

Greta Thunberg

Greta Thunberg suscita pareceres contrapuestos. Por un lado tenemos una adolescente que preocupada por el futuro del planeta ha hecho la única cosa que se le ha ocurrido: manifestarse ante la sede del parlamento de su país. Por otro lado tenemos un fenómeno periodístico y un epifenómeno de masas alrededor suyo. 

El recalentamiento de Greta Thunberg
Fuente: Parlamento Europeo

Este fenómeno periodístico, una protagonista adolescente para un problema global (el sindrome de David contra Goliat), puede esconder intereses variados. No todos lícitos, al menos desde un punto de vista moral. Es fácil acusar a Greta de ser una chica en busca de atención fácil, de dejarse manipular o de ser una manipuladora. Personalmente estoy dispuesto a darle el beneficio de la duda. Creo que es sin duda una adolescente preocupada por el futuro, suyo y de los demás. Una adolescente seducida, como cualquiera otra persona de cualquier edad, por la popularidad. Una adolescente conveniva de que la propia popularidad puede ser una forma de multiplicar el alcance de su mensaje, quizá incluso su eficacia. Creo con sinceridad que Greta Thunberg es una persona normal sujeta a una atención enorme a causa del problema que afronta.

Qué nos dice la iniciativa de Greta Thunberg

Es justamente la iniciativa de Greta la que debería decirnos algo más. Desde el movimiento para el desarme atómico no se había vuelto a ver una iniciativa que pusiese en manos de la clase política la resolución de un problema. Hasta ahora. Los jóvenes y muy jóvenes, a los que representa Greta, están pidiendo a la calse política que actúa, a todos los niveles. El problema es que ante un hecho planetario existe una clase política mundialmente incapaz.

El drama del recalentamiento de Greta Thunberg es tener que fiarse de una clase impotente e incapaz de imaginar y actuarían solución. No tiene la culpa ella, ni tampoco la tienen el resto de jóvenes. A fin de cuentas es a la clase dirigente a la que exigimos y pedimos soluciones una y otra vez, lección tras elección. Uno suelen darnos alguna satisfacción que no sea marginal. El talón de Aquiles de Greta es justamente está inevitable necesidad de fiar loa solución a quienes no saben o quieren darla.

Conclusiones mínimas

Greta y lo jóvenes no son un movimiento. No tienen un programa de acción que vaya más allá de solicitar a sus representantes que solucionen el problema de los problemas, nunca lo tuvieron. Pocos puntos de acción voluntaria no son un programa de acción. establecer un programa de manifestaciones reivindicativas no es establecer un programa de acción. Podemos discutir sobre la capacidad de actuación y transformación de un movimiento en este campo, desde  luego. No podemos atribuir a Greta y a los jóvenes algo que jamás pensaron. El recalentamiento de Greta Thunberg es una estrategia para desarticular una ola peticionaria sobre un problema global, una petición que la clase dirigente ni sabe ni quiere resolver, al menos no lo demuestra.