El viaje significante

El viaje significante

Jasón, el lazarillo de Tormes o Jean Floressas Des Esseintes comparten todos ellos el viaje como eje de sus aventuras. Un viaje que puede ser real, mitológico o virtual, no importa. En todos los casos es importante porque se trata de un viaje significante, el que abre perspectivas. En este momento parece que el viaje al pasado, la historia reciente (de España o de Europa, quizá del mundo), constituye hoy por hoy el viaje significante de la política, de la literatura y de la cultura ibérica.

Efectivamente, volver la mirada atrás con una actitud algo más que crítica últimamente parece ser una constante. En cierta medida estamos acostumbarados a lecturas tergiversadas de la historia. Ahora se reiteran aquí y allá, bajo un signo u otro, interpretaciones del pasado reciente en que más que críticas hay que definir como aprospecticas. es decir, se da una interpretación de acontecimientos del pasado a la luz del presente, volcando la lógica, y sobre todo decontextualizando la historia.

Este proceso tiene dos grandes riesgos. El primero, crear una imagen falsa del pasado, que se lee en función del presente. Por ejemplo, el auge de una formación política de extrema derecha se debe una transición contaminada y determinada por  el franquismo. Solo 10 años atrás esta lectura nos hubiera parecido fuera de lugar, porque entonces no había una fuerza de ese tipo en el parlamento. El segundo riesgo es aún mayor si cabe: ignorar el presente y cegar el futuro.

Y la literatura

Me parece obvio que la presencia de este tema en la literatura, como es natural, descentra cualquier debate. Mientras el mundo se desequilibra ecológicamente, demográficamente, estructuralmente, colocar el foco sobre pasado y legendarias identidades impide dos acciones. La primera, impide a la literatura de poner en evidencia la tensión del mundo real, impide prospectar problemas y soluciones e impide a la literatura proponer ideas. La segunda acción es impedir el desarrollo, pues coloca a la literatura en un cul-de-sac, en un bucle temático de un debate falseado desde el inicio.

Portada de la edición de Medina del Campo de 1554, impresa por Mateo y Francisco del Canto.

Conclusiones mínimas

En otras palabras, tengo la impresión que hemos entrado en una situación social y literaria en la cual cualquier perspectiva está bloqueada a causa de obsesión presente por el pasado. Y esto cuando deberíamos estar concentrados en elaborar el presente futuro y los desarrollos que nos atienden. Este bloqueo está privándonos de un viaje auténticamente significante.

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